Pandoro

Pandoro

Pandoro

El Pandoro es el pan de oro italiano. La tradición navideña que ha conquistado el paladar del mundo

Fue nombrado como Pandoro por el color amarillo que evoca al dorado que el pan de huevo representa, como si la luminiscencia fuera la última esperanza en medio de un frío invierno, tal cual como en aquel relato de Dickens, ­Canción de Navidad, donde una pequeña niña ve su historia apagarse junto al último cerillo, con él también sus últimas esperanzas pues perecerá de frío en medio de aquel brutal invierno en la calle y víctima de la pobreza más atroz.

El Pandoro fue hecho con ocho picos en clara alusión a las estrellas, a lo mejor sin suponerlo con un pico demás en diferencia a las piñatas mexicanas que ostentan siete picos recordando los siete pecados capitales. Alegoría que sirve perfectamente a quien quiere romperlas pues al hacerlo se acaba con el pecado cerrando los ojos; el Pandoro no es el mal, es una a evocación a la luz, al calor del hogar, digamos, un poco de sabor dulce en trásfuga de la tormenta, del desamor, de la inquina de nuestros tiempos tan materialistas y poco románticos. A la que guío por el desierto a los magos y llamaron estrella de Belem. Algunos piensan que su origen se dio en la misteriosa Venecia renacentista y que su forma proviene del nadalin, un dulce familiar veronés.

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