Sophia Loren, el glamour de una estrella

Sophia Loren, el glamour de una estrella

Sophia Loren, el glamour de una estrella

No sólo por su descarada belleza sino también por su multifacética interpretación, Sophia Loren es la diva italiana por excelencia.

Sophia Loren es una leyenda viva; un ícono del cine que encarna el sueño de todo ciudadano en este mundo: la niña pobre que se transforma en una de las mujeres más famosas en la historia del celuloide. La diva aseguraría que de alguna manera la vida la había recompensado pues aunque había nacido en medio de una sorda pobreza también “la vida la había mandado con una sabiduría propia.”

Loren nació en Roma en 1932, pero ese no era su nombre, su nombre verdadero fue Sophia Villani Scicolone, hija de Riccardo Scicolone, un aparejador que se negó a reconocer a la súper actriz y a su hermana. Su madre Romilda Vallini ex reina de belleza quien tocaba las trattoras del puerto de Nápoles, bien reencarnó sus sueños de ser famosa, que transmitió a su hija a quien tiempo después llevó a hacer un casting para participar como extra en la película Quo Vadis (1951).

Cuentan que la pequeña Sophia sentía resquemor porque su madre fuera por ella a la escuela pues temía que la compararan con la belleza de Romilda, justo cuando a ella la apodaban Stuzzicadente, o sea “el palillo”, pero precisamente fue durante esa época que su constitución física cambiaría y pasaría de aquel cuerpo escuálido a lo que sería uno de los cuerpos más deseados del séptimo arte. De piernas pronunciadas y caderas amplias, Loren se convirtió en un ícono de belleza  mundial. A su participación en distintos casting’s le seguirían la realización de fotonovelas, llamadas fumetti, dio clases de dicción y participó en el concurso de Miss Italia que no ganó pero que la llevaría a conocer al amor de su vida, con quien lograría una de las mancuernas más exitosas de la historia, el productor Carlo Ponti. Justo cuando ella tenía 17 años y el productor 39.

Loren encontró en Ponti al padre que no tuvo pero también a un managger que condujo su carrera de papeles locales menores, al estrellato internacional. Ponti la llevó a la mano del director Vittorio de Sica –que pasó a la historia por aquel magistral filme, del neorealismo italiano, titulado “El ladrón de bicicletas”– con quien lograría su primer gran éxito, L’oro de Napoli (1955).

De inmediato Sophia se colocó como una de las actrices más importantes a nivel internacional. A este éxito le sucedieron invitaciones para colaborar en otras tantas películas a lado de estrellas como John Wayne en Legend of the Lost (1957) y con Gary Grand en The Pride and the Passion (1957). Es durante la filmación de esta película que la italiana traba relación con el seductor Cary Grand, Loren afirmaría sobre el actor inglés, tres veces divorciado: “Cary Grant era alto, gallardo y guapísimo. Era un hombre fascinante con una mirada cálida y tierna al mismo tiempo, que en el plató me hacía sentir protegida”  y como años más tarde aseguraría, “tuve que ponerle un alto” pues el actor norteamericano le ofreció matrimonio; hecho que no pasó por alto Pontí quien a pesar de estar casado buscó a como diera lugar desposar a Loren.

La boda sucedió el 17 de septiembre de 1957 en Ciudad Juárez, México y la acción fue condenada por la iglesia católica por considerarla bigamia; condena con la que la pareja tendría que cargar y que realmente fue un escándalo en ese momento lo que también alimentó el mito sobre Loren y Pontí que de alguna manera era una de las parejas más seguidas en los celuloides de la época.

La vida de la diva tocaría su punto más alto cuando en el año 1960 fue la primera actriz no americana en ganar un Óscar por su deslumbrante actuación en la película La ciociara (llamada en español Dos Mujeres del escritor Alberto Moravia) donde interpretó a una campesina que decide huir con su hija de los estragos que acarreó la segunda guerra mundial para los italianos en las grandes ciudades, mujer que es brutalmente violada por Goumiers de las tropas francesas.

Sería hasta 1964 que la pareja lograría unirse y está vez lo hicieron de manera definitiva en Paris. Loren se embarcaría en más proyectos cinematográficos que consagrarían su fama mundial, como el Cid (1961), Boccaccio 70 (1962), Ieri, oggi e domani (1963), Matrimonio all’italiana (1964).

Para la década de los setentas la carrera de la actriz decaería; ella se replegó para vivir a tope su vida privada; tuvo dos hijos pero también dos abortos que dificultaron y tensaron su relación con el productor, quien no sólo fue su descubridor sino que además un hombre con un gran olfato, le dio un impulso definitivo a la carrera de Loren y a la vez fue el productor de películas que se encuentran hoy en el gusto de los amantes del séptimo arte como la Strada (1954) o Doctor Zhivago (1965).

Ponti murió en el 2007 cuando tenía 94 años. Loren recibiría un premio Óscar más en reconocimiento a su carrera. La carrera de esta mujer fue un sano equilibrio entre lo público y lo privado. Su historia de vida fortaleció su legado: un ejemplo de dignidad, versatilidad y buen gusto, un ejemplo que le da al concepto de ser una “diva” un realce y una nueva resignificación.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    @betistofeles

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